sábado 29 noviembre 2014 Nuestra América Contenidos Latinoamericanos

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Literatura

Redoble por Manuel Scorza

Donde el zahor lector es invitado a recordar a un importante novelista peruano, que falleciera hace 20 aos y que conviene releer, en medio de tanta literatura violada por el mercado y tantas plumas vendidas a las tendencias de moda.

Pocas veces he disfrutado tanto leyendo una tragedia como cuando le la novela Redoble por Rancas, del novelista peruano Manuel Scorza. O tal vez pudiera decir que pocas veces tal lectura me dejaba, no una sensacin de opresin y fatalidad, sino la percepcin de continuidad y luz larga, de esas que tiene sentido de la esfericidad y hasta pueden asumir las esquinas y los recodos.

Redoble por Rancas editada en Cuba por Arte y Literatura expone el tema de las luchas campesinas en pueblos perdidos en la inmensidad de la cordillera de los Andes, lugares que en palabras del escritor solo eran visibles en las cartas militares de los destacamentos que los arrasaron.
Sin embargo, no hay tristeza ni pesadumbre. Es, claro, una tragedia humana, contada en profundidad, sin que la atmsfera pica termine por arrasarnos como a los pueblitos de Rancas, Yanacocha, Yanahuancas, Chinche o Huancayo.

Es una novela seria y divertida y aqu que cada cual entienda como pueda, porque forma y contenido establecen un raro equilibrio con el nivel de los hechos, el nivel ideolgico y el nivel del lenguaje.

Todo lo que el autor refleja en la obra se corresponde con la realidad. Frente a las injusticias de una transnacional como la Cerro De Pasco Corporation con la anuencia de la oligarqua nacional, se desbord la ancestral paciencia indgena, se alzaron las masas con la ley del Talin, y nacieron lderes campesinos como Hctor Chacn, protagonista agente actante del libro y de las revueltas.
El titulaje de los captulos, hecho a la manera cervantina, son elaboraciones sugerentes en fino humor, irona y sarcasmo, que en el carcter de ideotemas estructurales engarzan ms de una paradoja teniendo en cuenta las circunstancias que se narran.

Donde el zahor lector oir de cierta celebrrima moneda, es el ttulo del primer captulo, en el que aparece el doctor Montenegro, personaje actante oponente antagnico, representante del poder siniestro. Sobre la pirmide de ovejas que sin nimo de emular a los egipcios levantaron los ranqueos es el ttulo de captulo 20.

Todos los ttulos, y la obra misma, respiran tales licencias. Tal vez el captulo primero tenga la rara posibilidad de resistir y sostener mejor por su esencia y an si fuera arrancado de la novela todo anlisis literario y encajar en el gnero del cuento. Y eso, como una joya.

En medio de numerosos localismos cojudos!, cultismos zahor, celebrrima, arcasmos concilibulo y barbarismosfuneraciones, puestos en funcin de la irona, el sistema de personajes es otra de las tantas aristas disfrutables de la novela. Nombrados tambin por sus epteto al estilo homrico, Hctor Chacn El Nictlope, El Negado, El Valiente, el Nio Remigio, Fortunato, El Abigeo y doa Sulpicia, situados al lado del lado de los rebelados, son hroes mitad reales mitad imaginarios, armados desde sus virtudes e imperfecciones y capaces de despertar las simpata a pesar de las ltimas. Ciertos nombres han sido excepcionalmente modificados para proteger a los justos de la justicia aclar el propio Scorza.

Del lado de esa justicia actan el doctor Montenegro, Egoabil, el comandante Guillermo o Guillermo el carnicero, Don Hern de los Ros y Doa Pepita.

Lo trgico como categora est en la esencia misma de la obra una novela de acontecimientos y ms profundamente dramtico en el final, no solo con la muerte de la mayora de los justos, sino tambin en las actuaciones signadas por lo siniestro y miserable de otros personajes sobre la resbaladiza viscosidad del miedo.

En la intensidad de sus humanidades, entre sus enterezas, esperanzas y angustias, o en sus miserias y villanas, cada personaje termina por ser real, en situaciones reales que siguen reiterndose en el tiempo, con una contemporaneidad que asusta.

El narrador manej la fantasa sobrecogedoramente al final de la novela, cuando masacrados por la soldadesca, muertos en la fosa comn, cada quien intercambia informacin sobre la parte que le tocar morir en la sangrienta batalla.

La emocin colectiva que provoc Redobles entre muchos intelectuales peruanos logr en 1971 la libertad de Hctor Chacn, El Nictlope que ve de noche quien pen durante 15 aos en un remoto presidio del Sepa, en el fondo de la selva amaznica, luego del desastre provocado por la represin.

Scorza quiso segn dijera alguna vez homenajear al pueblito de Rancas y con l a todas las otras aldeas, donde la vida de los campesinos es an un comps de espera.

Con un destino de curiosa trascendencia, el escritor particip en 1960 en la rebelin que luego reflejara en sus novelas, y se le acus de ataque a las fuerzas armadas por lo que tuvo que vivir en Francia durante diez aos. A su regreso organiz festivales de libros en varios pases latinoamericanos, y en Per se dedic a la edicin de libros conocidos como Coleccin Populibros, con tiradas masivas de autores nacionales y extranjeros
Bien miradas, estas disquisiciones de homenaje pudieran titularse Donde el zahor lector es invitado a recordar a un importante novelista peruano, que falleciera hace 20 aos y que conviene releer, en medio de tanta literatura violada por el mercado y tantas plumas vendidas a las tendencias de moda.

Y es cierto. En la madrugada del 27 de noviembre de 1983 an la noche del 27 en Cuba, en un accidente areo en las inmediaciones del aeropuerto Barajas de Madrid, falleca Manuel Scorza, quien haba nacido en Lima en 1928. El escritor viajaba a un encuentro de intelectuales que se celebrara en Santa Fe de Bogot, cuando dijeron los cables noticiosos el boeing 747 de la compaa colombiana Avianca, procedente de Pars, se estrell a unos ocho kilmetros del aeropuerto madrileo. Junto a l moran tambin el crtico uruguayo ngel Rama, y los escritores Marta Traba, de Argentina, y Jorge Ibargengoita, de Mxico.

El lector cubano conoca a Scorza sobre todo a partir de Redoble por Rancas, la primera de la pentaloga que entre 1970 y 1978 haba publicado sobre el tema de las rebeliones.
Las cuatro obras siguientes que el autor llamara baladas o cantares seguan con Garabombo el invisible, (1972), El jinete insomne (1976), tambin publicada en Cuba por la misma casa editora Cantar de Agapito Robles (1976) y La tumba del relmpago (1978). Scorza haba llamado a la pentaloga como la Guerra Silenciosa, dentro de lo que varios estudiosos definan como la corriente neoindigenista, algo que el propio Scorza criticaba por considerarlo algo racista. El xito de algunos de sus ttulos motiv que se tradujeran a una veintena de idiomas.

Poco tiempo antes de morir haba dejado lista para publicar una ltima entrega: La danza inmvil, una reflexin existencial que segn l mismo dijera en entrevista sera el primer volumen de una triloga dedicada a los conflictos individuales y colectivos en las guerras revolucionarias de Amrica Latina.

Periodista y editor, Scorza haba iniciado sus creaciones en el gnero lrico con varios libros, entre los cuales estn Las imprecaciones (1955) y El vals de los reptiles (1956), con el que recibiera en su pas el premio Nacional de Poesa, y que calificara, en entrevista concedida al espaol Jos Pulido Perlado, como poemas impregnados de rabia por la desesperacin peruana de hace veinte aos, cuando haba una dictadura militar, la del general Odria. Otros poemarios conocidos, fueron Los adioses (1958), Desengaos del mago (1861), y Rquiem para un gentilhombre (1962).

Manuel Scorza es considerado uno de los intelectuales ms representativo de la generacin de los aos 50 del Per. En su poema Voy a la batalla, sed felices para que yo no muera del poemario Las imprecaciones haba escrito. Yo s que es difcil/hallar entre las tumbas/ un lugar para la risa./Yo mismo, a veces, caigo,/y el viento levanta mi cara como una alfombra rota,/pero aun en las celdas,/bajo la lluvia,/yo no perd la fe(.)guardad roco/para que las flores/no padezcan las noches canallas que vendrn! () Aqu dejo mi poesa/para que los desdichados se laven la cara./Buscadme cuando amanezca/.Entre la hierba estoy cantando.

Fuente: Jorge Sariol / La Jiribilla, revista cultural cubana

Última modificación: 29 de noviembre de 2003 a las 20:06
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