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La
palabra “otro/otra” en el ámbito
social ya es sinónimo de una nueva construcción.
Otro mundo posible, otra América Latina, otra
comunicación. Es la búsqueda de un modo
de ser diferente, necesario, justo y digno, alejado
de aquello que impone el sistema que nos oprime y aliena.
Por eso Telesur -la Televisora del sur- nos remite a
“otra mirada”, un proyecto propio que se
opone de manera fundamental a la mirada que el norte
ha construido de nosotros.
Cierto es que Telesur no es el único proyecto
de comunicación que se enfrenta a los oligopolios
mediáticos, brindando esa “otra mirada”.
De hecho, cada día son más los medios
de comunicación alternativa que trabajan en la
construcción de una información independiente
de los intereses económicos de los grandes grupos
empresarios. Los medios comunitarios, populares, contrahegemónicos,
son los que están haciendo posible que la gente,
las organizaciones y movimientos sociales, formen parte
y accedan a la comunicación construyéndola
desde su propia vivencia.
Así, radios y televisoras comunitarias, diarios
y revistas independientes, páginas en Internet,
productoras de cine documental, divulgan la información
que ninguno de los medios comerciales se atreve a difundir
porque atenta contra los intereses económicos
y/o políticos de unos cuantos poderosos. Y esto
no es poco. Los medios alternativos y comunitarios fueron,
por ejemplo, quienes en Venezuela ayudaron a derrotar
el golpe de Estado que los grupos empresarios en coordinación
con el gobierno de Estados Unidos realizaron al presidente
electo Hugo Chávez en abril del 2002. Golpe empresario,
militar y mediático, ya que los grandes medios
comerciales de comunicación jugaron un papel
esencial en la desinformación del pueblo (aún
hoy juegan ese papel) y se ocuparon de bajar la señal
del único canal de TV –Venezolana de Televisión,
canal del Estado- que podía brindar información
veraz de lo que estaba sucediendo.
También es cierto que los medios comunitarios
no son tan masivos como los medios comerciales, pues
los costos de producción y distribución
no lo permiten. Ahí es donde la iniciativa de
Telesur adquiere su verdadera magnitud. Telesur es una
televisora de alcance mundial que tiene la posibilidad
de competir con las cadenas de televisión más
poderosas y a la vez es capaz de brindar esa “otra
mirada” que juntos construimos desde el sur.
Como dice Jorge Botero, director de información
de Telesur: “Esa unipolaridad del mundo, todos
mirando para el norte en un acto de veneración
que raya en el arrodillamiento, tiene que ser rota.
Para nosotros hay una cantidad de horizontes más
allá de lo que acontece en Washington y por eso
hemos puesto como lema del canal Nuestro norte es el
sur”.
Cuando controlar además es negocio
En América Latina menos de un tercio de la programación
televisiva se origina en la región. El 70 por
ciento de su programación se importa y dentro
de eso, el 62 por ciento proviene de los Estados Unidos.
Según el Informe Mundial para el Desarrollo de
Naciones Unidas “Para los Estados Unidos la industria
de exportación más grande es el entretenimiento:
películas y programas de televisión”
(1).
La industria cultural es una forma de control pero
a la vez un gran negocio y esto se ha evidenciado de
manera creciente en las últimas décadas
con el avance de la tecnología. En su artículo
“Los medios cuentan un solo mundo, sin el sur"
, la investigadora Ana Delicado explica que “En
1980 la UNESCO elaboró el Informe Mac Bride bajo
el título: 'Un solo mundo, voces múltiples'.
La información no era mercancía, sino
un bien social. Estados Unidos, junto a Gran Bretaña
y Singapur, acusaron a la UNESCO de querer restringir
la libertad de prensa y la iniciativa privada, y de
predicar consignas prosoviéticas. Era un aviso
claro: estaban en juego no sólo los beneficios
comerciales, sino los intereses políticos de
la superpotencia” (2).
A partir de entonces se ha acrecentado la globalización
en el campo de la comunicación y la concentración
de los medios masivos en unas pocas manos de empresarios.
Ana Delicado menciona que “Estados Unidos, la
Unión Europea y Japón controlan el 90%
de la información de todo el planeta” y
que “De las primeras 300 empresas de información,
144 son de Estados Unidos, 80 de la Unión Europea
y 49 de Japón” (3).
En lo que concierne específicamente a América
Latina y el Caribe, el escritor venezolano Luis Britto,
en su artículo “Telesur y la guerra mediática”,
revela que en nuestra región quienes informan
son “Agencias dominadas por oligopolios: CNN por
Time Warner; ABC por Disney/Cap Cities; NBC por General
Electric y CBS por Westinghouse. Sólo uno tiene
vínculos latinoamericanos: el Cisneros Group,
que controla Galaxy Latin America, introductora de DirecTV,
y Caribbean Communications Networks, que maneja televisión,
radio y prensa. El Cisneros Group está asociado
con la GM Hughes Electronics Corp de Estados Unidos,
con la brasileña TV Abril y la mexicana Multivisión.
Asimismo domina Univisión, cadena que acapara
las tres cuartas partes de la audiencia hispana en Estados
Unidos; Imagen Satelital, el proveedor de Televisión
por cable más importante de Argentina, la venezolana
Venevisión, Venevisión International Film
Group y Chilevisión” (4).
Nuestro derecho a la información
El 24 de mayo de 2005, Telesur inició las pruebas
de sus señales satelitales y el 24 de julio,
al cumplirse 222 años del nacimiento de Simón
Bolívar, se realizó la primera transmisión
con la presencia de los directivos del canal y el Consejo
Asesor, integrado por 26 intelectuales, escritores y
personalidades de la comunicación y la cultura
de diferentes países, entre ellos el nicaragüense
Ernesto Cardenal, el venezolano Luis Britto, el uruguayo
Eduardo Galeano, el argentino Fernando “Pino”
Solanas, el francés Ignacio Ramonet, el estadounidense
Dany Glover y el británico de origen paquistaní
Tariq Alí. Tres meses después de aquella
primera transmisión, el 31 de octubre, se amplió
la franja horaria a una programación diaria de
24 horas.
Telesur nació como una sociedad multiestatal
con la participación de cuatro países:
Venezuela con un aporte del 51 por ciento, Argentina
con el 20 por ciento, Cuba con el 19 por ciento y Uruguay
con el 10 por ciento. Sin embargo, según Luis
Britto: “Telesur debe tener criterio independiente.
El primer gesto es elocuente: Andrés Izarra,
que ocupaba los cargos de Ministro de Información
y de Presidente de Telesur, renuncia al ministerio.
Tarek Alí enfatiza que el equipo debe tener la
libertad de hacer lo que crea conveniente, aunque ello
implique críticas a los gobiernos participantes.
Para muestra basta un botón: en el primer noticiero
de Telesur destaca la manifestación que critica
la impunidad ante la muerte de 136 campesinos a manos
de sicarios presumiblemente pagados por latifundistas”.
Y agrega que “Para criticar, hay que comenzar
por criticarse” (5). En ese sentido, antes de
la primera edición de Telesur, en llamada telefónica
a un programa de opinión de la televisora estatal
Venezolana de Televisión, el presidente Hugo
Chávez expresó: “Espero ver críticas
a mi gobierno, yo soy el primer crítico de mi
gestión” (6).
Partiendo de la convicción de que la información
es un derecho inalienable, uno de los fuertes de Telesur
es la noticia, con una cobertura internacional regida
por una agenda propia y con corresponsales permanentes
en Bogotá, Brasilia, Buenos Aires, Caracas, Ciudad
de México, La Habana, Montevideo, La Paz, Washington
y una red de colaboradores.
Telesur es un gran proyecto que irá creciendo
a la vez que supera adversidades y obstáculos
de toda índole, no sólo las trabas propias
con las que se encontrará cualquier iniciativa
contrahegemónica, sino también aquellas
que implican llevar adelante un proyecto comunicativo
a gran escala que necesita de la reproducción
de la señal en diferentes países, acuerdos
con empresas de cable y televisoras, acopio de material,
tecnología, recursos, etc. Con la intención
de fomentar la participación de la sociedad civil
latinoamericana, el Área de Programación
del canal envió una convocatoria masiva a organizaciones
y movimientos para formar una “red de redes”
con el propósito de que Telesur sea "una
herramienta real que contribuya al proceso de integración
de nuestros pueblos" (7).
Continúa
en internet: www.nuestraamerica.info... |