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Viernes 3 de Septiempre de 2010
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Nos divertimos tanto

Estimado Sr. Director:

Nos divertimos tanto
Batlle prometió que no pondría más impuestos y que los patrulleros serían vigilados por satélites. La realidad, luego, mostró otra cosa.


Todo candidato presidencial tiene la casi obligación de hablar constantemente. Por muy buenos motivos, los dichos de Jorge Batlle en la campaña de 1999 se recuerdan más que los de otros.

En la memoria popular, a esta altura, algunas de las frases de Batlle son tan inolvidables como aquellas del vicealmirante Márquez ("en nuestro país estábamos al borde del abismo, y hemos dado un paso al frente", "con nuestra gestión de gobierno hemos dado un giro de 360 grados"). Sin llegar a tales alturas de delirio, y en el fondo sin despegarse mucho de la retórica habitual de los candidatos, los dichos de Batlle de hace cinco años son una cantera de equívocos.

Su frase más célebre, "no les aseguro que mi gobierno vaya a ser bueno, pero sí va a ser divertidísimo", fue dicha en un acto en Las Piedras el 31 de julio de 1999. Poco después, el 12 de agosto, aseguró que "para eso vamos a ganar la elección, para volver a darle de nuevo a esta nación la condición de ser el mejor país de América". Loable intención, que pocos considerarían cumplida.

De la larga serie de malentendidos, exabruptos, forcejeos con periodistas y derramamientos de lágrimas que fue su mandato, aquí se recoge una breve muestra de frases de Jorge Batlle dichas entre agosto de 1999 y marzo de 2000, a modo de recordatorio. La fecha que acompaña cada una es la de su publicación en El País.

El 13 de agosto de 1999, por ejemplo, dijo: "cada vez que hablo genero alguna reacción, por lo tanto, prometo a partir de ahora no hablar más".

Una idea que, como se verá, no fue llevada a la práctica.

La economía tan mentada

En cuestiones económicas, el por entonces candidato tenía algunas opiniones muy fuertes y seguras: "perder la estabilidad económica, por el retorno de la inflación, es perder la paz y la dignidad" (13 de agosto de 1999). O: "¿cuál es la mayor obligación económica de un gobernante? Hacer que los precios estén estables durante el período de gobierno, que doña María o don José sepan que los precios no se van a mover y que la inflación va a ser tan bajita que podemos volver a aquel tiempo en el cual nos mandaban los catálogos a principio de año, y las cosas valían lo mismo hasta el fin de año. Que volvamos a tener la tranquilidad de que nuestra moneda sea una moneda estable y firme" (4 de setiembre de 1999). Y por supuesto: "el Uruguay no resiste más impuestos" (25 de noviembre de 1999). Sin embargo, durante su mandato, Batlle creó el "provisorio" Cofis (que aún existe), un impuesto a las telecomunicaciones, el IVA a las frutas y verduras y sancionó más de un aumento del impuesto a las retribuciones personales que recién volvió a bajar al final del mandato.

Durante la campaña electoral, Batlle también aseguró que: "el objetivo de Uruguay de los próximos cinco años es continuar manteniendo (la) estabilidad. El país necesita diez años continuados de una inflación menor a cinco puntos" (1º de setiembre de 1999). Sabias palabras, aunque durante su gobierno la inflación subió del 4% al 10%, con un pico superior al 20% durante la crisis de 2002.

Batlle no tenía intención alguna de descuidar la economía nacional y el 17 de setiembre de 1999 dijo que su gobierno rebajaría el IVA al 17 o 18%, recortaría los aportes patronales y abatiría las tarifas públicas.

Para cumplir sus designios, se sentía muy bien acompañado: "qué podría hacer yo sin la colaboración de una persona como Davrieux, y de este conjunto de jóvenes economistas que tiene el Partido Colorado" (27 de octubre de 1999). Confiando en esos jóvenes economistas es que dijo que aquellos con deudas en dólares "pueden estar tranquilos, que el gobierno colorado les va a defender el valor de su trabajo" (22 de octubre de 1999). Su misión personal estaba clara: "defender la imprescindible estabilidad de los números macroeconómicos, porque sin ella, la microeconomía anda como la mona" (27 de marzo de 2000).

El agro, ese imprescindible

"La granja precisa dar un paso hacia la exportación", aseguró Batlle el 21 de agosto de 1999, pero hoy Uruguay exporta más carne de caballo que productos granjeros.

En general, durante su campaña Batlle anunció que el campo "tendrá la ayuda que necesita y merece" (7 de noviembre de 1999). (Aunque no dijo que la mayor ayuda sería la devaluación que se juraba no ocurriría). Para canalizar la nueva producción agrícola que auguraba Batlle, "la tarea fundamental del próximo gobierno será transformar todo su servicio exterior en agentes de venta" (17 de agosto de 1999).

Batlle predijo que en su mandato ocurriría el despegue del norte del país. "Este es un país chico, sin gran infraestructura en el norte. Creo que se podrían utilizar las inversiones para hacer una red de caminería justamente en el norte, la región que debe crecer" (24 de noviembre de 1999). No contento con esta declaración, auguró durante su mandato una "explosión productiva" en esa región (6 de febrero de 2000). En el norte, hoy, no hay explosión de ningún tipo, salvo de hepatitis.

El concepto de Batlle de la importancia del agro se resume en un fragmento de su discurso al asumir el mando el 1º de marzo de 2000: "el agro sigue siendo un factor de enorme y principal importancia en el país. Utilizar mejor nuestros recursos hídricos, impulsar aún más nuestra genética animal, así como la tasa hoy muy baja de nuestros procreos, atender la comercialización por las vías modernas y adecuadas, son, entre otros, temas esenciales para lograr en diez años niveles y volúmenes similares a los que hoy muestra nuestro par Nueva Zelanda".

La referencia a Nueva Zelanda como modelo a seguir (y eventualmente, a alcanzar) venía siendo una muletilla del discurso de Batlle desde largo tiempo atrás. Sobre el fin de su mandato el referente cambió de hemisferio, y Uruguay debía tender a parecerse a Finlandia. De momento, las cifras locales siguen sin acercarse a las de ninguna de estas dos naciones privilegiadas.

Proyectos puntuales

Para Batlle, el puente Colonia-Buenos Aires era "fundamental, primordial para Uruguay", tanto así que los vecinos de Colonia deberían "organizar una pueblada a Montevideo", reclamando su inmediata construcción (7 de agosto de 1999). El tema fue recurrente durante su campaña: "la forma más directa de que lleguen más turistas a Uruguay es construir el puente Colonia-Buenos Aires" (26 de octubre de 1999). O: "hay que hacer el puente entre Colonia y Buenos Aires" (1º de diciembre de 1999).

Igualmente estaba muy interesado en ampliar las centrales eléctricas del país: "¿qué mejor inversión que hacer que cada uno de nosotros sea dueño de una máquina que produce energía eléctrica?" (29 de octubre de 1999). Los titulares de 1999 hablaban sobre posibles crisis energéticas. Lo mismo hacen los de 2005.

También pensaba invertir en cultura: interrogado acerca de si su gobierno pensaba terminar las obras del edificio del Sodre, aseguró que "por supuesto hay que continuarlas, creo que es una inversión excesiva, pero ahora está, no se pueden dejar las cosas por la mitad". Es difícil calcular en qué porcentaje la administración Batlle abandonó las obras, si más o menos de la mitad, el hecho es que siguen inconclusas.

No sólo los edificios están en las miras culturales de Batlle. "Para que no haya uruguayos de segunda hay que invertir en educación", dijo el 7 de noviembre de 1999, porque "invertir en educación es invertir en libertad, justicia y patria". Al asumir el mando no se olvidó del tema: "en la educación superior también vamos a poner énfasis, estamos convencidos que desde la Universidad de la República, con el rector Guarga, y con los actores de la actividad privada, vamos a poder hacer una enorme cantidad de cosas dentro y fuera del país".

Sostuvo que era "imprescindible" y una "real necesidad" el desarrollo informático global de todo el sistema judicial (16 de diciembre de 1999). ¿Y respecto a la seguridad ciudadana? "Se desplegará una acción enérgica en defensa de la vida y los bienes de las personas. Se incorporarán radares para custodiar los perímetros carcelarios, satélites para realizar un seguimiento de los vehículos policiales y particulares, armamentos de última generación y bancos de datos sobre el delito nacional e internacional" (27 de octubre de 1999).

Una obsesión de Batlle era la disminución de los integrantes de los directorios de los organismos estatales: "si el Banco Central funciona con tres directores, también lo pueden hacer el Banco República, el Banco de Seguros o el Banco Hipotecario" (29 de agosto de 1999). "En caso de ser electo vamos a remitir un mensaje de ley, si es necesario por el mecanismo de ley de urgencia, para disminuir la integración de los entes autónomos de cinco miembros a tres" (1º de setiembre de 1999). Más claramente: "estoy de acuerdo en rebajar los miembros de los directorios de los entes autónomos de cinco a tres, no porque suponga un ahorro que va a significar mucho sino por otra cosa. Cuando se aprieta de esa forma, se selecciona mejor, se habilitan más rápidas soluciones administrativas, se empieza a sentir como pasa en el Banco Central, que las cosas deben tener mucho más grado de profesionalidad y mucho menor grado de politización en materia de designaciones." (13 de noviembre de 1999).

Al momento de culminar su mandato, los bancos oficiales (salvo el Central) tienen cinco directores cada uno, al igual que los entes autónomos.

Ni los pilares del Estado se salvarían del afán renovador de Batlle. Durante un acto en Durazno, manifestó que "hace 30 años dijimos que algún día volverá a esta ciudad —si no el gobierno— el parlamento de la República. Volverá, algún día volverá". Será dentro de cinco o diez años, auguró, "pero algún día en el corazón del país tiene que latir el corazón del pueblo de la República" (4 de setiembre de 1999). El 15 de febrero de este año los nuevos parlamentarios juraron su cargo en un Parlamento firmemente asentado en Montevideo. Habrá que ver dentro de cinco años más.

Trabajo para todos

Como todo buen promitente gobernante, Batlle estaba muy preocupado por la estabilidad laboral. Dijo que al empleo "hay que cuidarlo como la cosa más sagrada", y que su crecimiento "es la tarea más importante que el gobierno tendrá que encarar en los próximos cinco años" (7 de noviembre de 1999). Ese mismo día, tampoco se manifestó partidario de simples soluciones retóricas: "a nadie que ha perdido su empleo se le puede resolver su angustia mostrándole una estadística, a la gente hay que mostrarle soluciones". Las soluciones habría que verlas, las estadísticas marcan que el desempleo pasó del 11,4% al inicio del mandato de Batlle al 13,5 en noviembre de 2004, con un pico del 17% durante el 2002. Y eso sin contar a los que se fueron.

También se mostró como un convencido de la ayuda social, y de la implementación de un plan de emergencia. Propuso utilizar los fondos de las AFAPs "para ayudar a la gente y no tener que salir con la escupidera en la mano a pedir plata en cualquier lugar" (21 de setiembre de 1999). En varias ocasiones hizo referencia al préstamo del BID que acababa de negociarse: "hoy que sepa todo el país, que sepa el gobierno futuro, el que el pueblo elija, que hay allí 100 millones de dólares para llevar a los lugares más pobres y donde se precise" (7 de noviembre de 1999).

Ante la pregunta de qué tiene que hacer el Estado con los niños que piden limosna, no duda en contestar: "ayudarles" (12 de octubre de 1999). Respecto a los asentamientos, en su discurso del 1º de marzo del 2000 asegura que "hemos tomado la decisión de hacer el mayor esfuerzo en erradicarlos". "¿Cuando una persona le pide limosna, usted qué hace?", le pregunta una encuesta periodística. "Si advierto que es una persona que necesita, la ayudo. Sobre todo cuando veo que se puede ayudar a sí mismo", contesta Batlle (22 de octubre de 1999).

El estadista y el filósofo

La mayor parte de la campaña de Batlle en 1999 se basó en el enfrentamiento directo con el Frente Amplio. Datos tales como el marxismo de Tabaré Vázquez, el pasado de los dirigentes tupamaros o, fundamentalmente, quién había dicho qué sobre el impuesto al patrimonio, opacaron casi cualquier otro tema de discusión en la campaña. Entre los muchos mensajes que le envió a la izquierda en discursos y declaraciones, uno leve fue: "yo les debo decir a los señores integrantes del Frente Amplio y a todo este país, que el Uruguay no necesita ajuste fiscal. Y no lo necesita porque el año que viene el país va a volver a crecer" (24 de noviembre de 1999).

Cuando en un acto de la Lista 15 un militante frenteamplista lo abucheó desde lejos, lo señaló diciendo: "aquí están los pichones de dictadores", y agregó que "se acabaron las prepotencias y los barras bravas y aquí mando yo, aquí manda la democracia de los más. Acá están los jóvenes del mañana. Ellos son el Parque Jurásico y nosotros somos el porvenir" (3 de octubre de 1999). Luego de ser electo suavizó su discurso anti dinosaurio, y en la primera reunión con Vázquez luego de ser elegido le aseguró que estaba "absolutamente convencido de que vamos en muchas cosas a poder trabajar en común" (18 de enero de 2000). Apenas tres meses antes había identificado al Frente Amplio con "lo gris", y asegurado con vehemencia que: "Jamás lo gris va a dominar la historia del Uruguay" (1º de octubre de 1999).

Respecto al mismo Vázquez con el que creía poder colaborar, el 21 de noviembre de 1999 fustigó el gesto del presidenciable rival, de entrar a un club colorado a saludar a los presentes: "pienso que es una cosa hecha con un sentido de marketing político. Es ese tipo de cosas que se hacen para probar, precisamente, lo que no se es. No es natural". Meses antes, durante las elecciones internas de abril de 1999, Batlle entró a un club de Luis Hierro, por ese entonces su rival por la candidatura, y se comió una milanesa.

Batlle planteaba su posible futuro gobierno como un ejercicio de austeridad de parte de los políticos: "si hay que apretarse el cinturón vamos a empezar por la clase política y no por el pueblo de la República" (4 de setiembre de 1999). En la misma oportunidad, abogó por la autocrítica: "tenemos que cortarnos la coleta empezando por nosotros los políticos y demostrarle al país lo que es simplemente opinar y lo que es hacer". Su postura era conciliadora ("no vamos a creernos dueños de la verdad, vamos a escuchar a todos", 15 de diciembre de 1999) y ambiciosa a la vez ("no vamos a fijarnos objetivos cortos sino de larga distancia", 19 de diciembre de 1999). Incluso le quedaba tiempo para darle consejos a los candidatos rivales: "no prometan mucho que no hay tanta plata" (5 de agosto de 1999).

También se preocupó por mostrar su faceta de pensador y poeta. "Saber lo que es propio, saber lo que es ajeno, respetar al otro, no mentir, tener una conducta, son valores eternos que están por encima de otra cosa y eso es lo que ha hecho de este país lindo para vivir, lindo para crecer y lindo para trabajar", pontificó el 14 de marzo de 2000, ya presidente. Bastante antes de eso, al confirmarse su victoria parcial en la primera vuelta de las elecciones, había tenido una larga entrevista con el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno. En la misma al parecer dejó caer varias aseveraciones sorprendentemente agudas y profundas, una de las cuales en particular conmovió tanto al prelado como para recordarla de memoria en enero de 2000, al ser entrevistado: "si navegamos por la nada existencial terminaremos definitivamente en la náusea de quienes nos vamos a reducir a un polvo cósmico perdido en el Universo", tal la muestra de sabiduría.

Para el momento de su retiro (que no se cansaba de augurar como cercano, repitiendo que su vida ya estaba "en la estación Carnelli"), Batlle veía ante sí una panorámica sencilla y feliz: "espero poder retirarme tranquilo a mi casa, vivir con mis hijos, mis nietos, mi mujer y mi madre. Poder caminar por las calles tranquilo y contento, pudiendo mirar a los ojos a la gente, apretarme la mano, dar y recibir el mismo sentido de amistad y sencillez que he recibido de este país" (29 de noviembre de 1999). Para alcanzar ese idílico porvenir, no le faltaba mucho: "yo tengo la tranquilidad de decir: yo por el partido ya hice todo lo que tenía que hacer. Si alguna cosa me queda por hacer en la vida, es hacer todo por el país" (4 de diciembre de 1999).

El hombre que vio el futuro

Como futurólogo, las habilidades de Batlle pueden catalogarse como dudosas. Esto corre tanto para sus predicciones en lo nacional, como en lo internacional. Aún estaba lejos en el tiempo su predicción de que Menem iba a derrotar a Kirchner en las elecciones argentinas de 2003, pero al referirse a asuntos argentinos contemporáneos de aquel fin de siglo tampoco demostró ser fiable. Aseguró que la situación iba "a evolucionar favorablemente en la vecina República Argentina con el gobierno de Fernando de la Rúa" (3 de octubre de 1999), y más aún, que mantener la convertibilidad "un peso, un dólar" por entonces en práctica en el país vecino, "le va a hacer bien a la región" (26 de octubre de 1999). No muchos años después De la Rúa abandonaba en helicóptero la casa de gobierno argentina, dejando tras de sí el peor caos social en décadas, y la caída del 1 a 1 arrastraba, entre otras víctimas, al Uruguay.

No fue mucho mejor su porcentaje de aciertos en asuntos nacionales. Ni en los pronósticos hechos al calor del momento ("¡Así el Partido Colorado va a sanar a todo el mundo!", exclamó exaltado ante la recuperación de un militante desmayado en un acto el 12 de octubre de 1999), ni los más mesurados y meditados. Poco se cumplió de su predicción de que, durante su gobierno, "calificados profesionales compatriotas que residen en el exterior vendrán a trabajar al país, lo que abre un horizonte más en la búsqueda de mayores posibilidades para el país" (14 de noviembre de 1999). Sin embargo, su fallo futurológico más importante vino con sus declaraciones del 16 de febrero de 2000. En esa oportunidad, analizando la situación del país al momento, y viendo las perspectivas futuras, sencillamente concluyó que: "peor no nos puede ir".

Gabriel Sosa


Guzmán Martin , Uruguay
sunyata@adinet.com.uy

Fecha: 27/02/2005

 
 
 
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