Cuando uno ve que sus pibes y todos los pibes,
miran a toda hora y en cualquier lugar, los
programas de Cartoon Network y Discovery Kids
y le colonizan la cabeza culturalmente a tan
temprana edad, se da cuenta, que nada ha sido
casual.
¿Se imaginan si en la tele, a la hora
en que esos pibes vienen de la escuela, vieran
una o varias historietas escritas por Oesterheld
y dibujada por Francisco Solano López?
Cuando uno analiza el cine y la televisión
que mira nuestro pueblo y comprueba el grado de
extranjerización y enajenación al
que se expone (excepto honrosas excepciones),
se da cuenta que nada ha sido casual.
¿Se imaginan si en vez de esos programas
tilingos de Tinelli, Sofovich o Susana Giménez
dieran un documental de Raymundo Gleyzer o una
película del “tigre” Cedrón?
Cuando uno ve que la gente lee a escritores como
Bucay y Cohelo y se entera de las ventas de títulos
como El Señor de los Anillos, El código
Da Vinci, etc., se da cuenta que nada ha sido
casual.
¿Se imaginan una revista literaria hoy,
dirigida por Roberto Santoro, Haroldo Conti y
Migel Ángel Bustos, donde escribieran tipos
como Dardo Dorronzoro, Enrique Courau, Claudio
Adur, Ovaldo Balbi, Oscar Barros, Lucina Álvarez,
Claudio Ferraris, Luis Elenzvaig, Pajarito Sánchez?
Cuando uno ve y escucha a este Papa o al otro
y ve y escucha a los representantes de la Iglesia
católica (salvo honrosas excepciones),
se da cuenta que nada ha sido casual.
¿Se imaginan la misa del domingo por Enrique
Angelelli? O alguna capilla de barrio organizada
por los monjes palotinos y otra por las monjas
francesas Alice Dumon y Leoni Duquet? ¿Podrían
imaginarse la Homilía del 9 de Julio en
la Catedral Metropolitana, a cargo del Padre Carlos
Francisco Sergio Mugica?
Cuando uno escucha a los políticos argentinos
(excepto microscópicas excepciones) y nota
el nivel de debate que hay en los medios de comunicación
o en las distintas instituciones políticas
del país, se da cuenta que nada ha sido
casual. ¿Se imaginan hoy día a Rodolfo
Ortega Peña, Julio Troxler o Alicia Eguren
en una banca del Congreso? Y a Roberto Carri y
el Robi Santucho en el Senado de la Nación?
Podrían ustedes imaginarse a Silvio Frondizi
y Jorge Di Pascuale, debatiendo en ”A dos
voces” el programa de los revolucionarios
Silvestre y Bonelli? Cuando uno está en
su trabajo o en el colectivo o en una reunión
familiar o en el barrio y habla con el tipo que
está al lado suyo o con un pariente y descubre
el grado de confusión política que
tienen, tristemente ratifica, que nada ha sido
casual.
Cuando uno ve a nuestro país con todas
las posibilidades económicas que un territorio
quisiera tener, riqueza petrolera, itícola,
ganadera, minera, hidrográfica, geológica,
climática, etc. y se entera de la mortalidad
infantil de nuestras provincias, del analfabetismo,
de la prostitución infantil y adulta, de
la desocupación, del grado de adicciones
en nuestros jóvenes, es decir, de la degradación
creciente de nuestros compatriotas, rabiosamente
comprueba que nada ha sido casual.
Y no obstante todo lo trágicamente dicho,
cuando uno ve la infatigable lucha de las Madres
de Plaza de Mayo y conoce el número de
nietos (82) que recuperaron su verdadera identidad,
gracias a las invencibles Abuelas de Plaza de
Mayo y ratifica la labor de H.I.J.O.S y de tantas
otras agrupaciones que luchan a brazo partido
por alcanzar la verdad y mantener viva la memoria,
se conmueve.
Por otro lado, uno sabe del compromiso de muchos
obreros, estudiantes, escritores, maestros, médicos,
periodistas, hombres y mujeres que no entran en
las grandes biografías, pero que hacen
su trabajo diario y solitario con una entereza
y una dignidad que asombraría a más
de un incrédulo.
Entonces uno se da cuenta también, que
nada está perdido y que si bien es inconmensurable
el daño social, cultural, político
y económico que se le ha hecho a la Patria,
estamos dando pelea y lo que hace falta es la
capacidad de aunar esfuerzos y practicar sobre
todo dos operaciones matemáticas básicas
y bien conocidas : suma y multiplicación.
Ningún esfuerzo ha sido en vano, en todo
caso, lo que ha sido en vano, es la torpeza de
algunos asesinos (con la anuencia de miles de
cómplices) y algunos cipayos (con la anuencia
de miles de cómplices), de creer que con
la muerte de muchísimos seres humanos y
la entrega del patrimonio nacional, se puede evitar,
la incesante, irrefrenable y arrasadora vida de
los pueblos.
Ahí está Cuba de pie y ahí
está Venezuela de pie y ahí está
Bolivia de pie y acá estamos nosotros con
Brasil, Uruguay, Chile etc., saliendo de la posición
de rodillas a la que nos tenían acostumbrados
y tratando poco a poco, de llegar a estar rectamente
erguidos, posición final, de los pueblos
dignos.
A treinta años del golpe genocida del
24 de marzo de 1976, tengo más de 30.000
razones para pensar que de lo sucedido, nada ha
sido casual y que para hacernos merecedores de
tanta colosal entrega, por parte de nuestros compañeros
y compañeras, el único homenaje
posible, es seguir dando pelea hasta la concreción
final de una Patria Grande y liberada. Cueste
lo que cueste caiga quien caiga. Nosotros los
pueblos, si alcanzamos la capacidad de unirnos,
tendremos siempre la última palabra. |