Edición Especial de
Nuestra América
a 30 años del Golpe militar
del 24 de marzo de 1976.
 

Por Julio Cortázar

El secuestro de niños durante la dictadura
 
Reproducimos parte del texto leído por el escritor argentino en noviembre del '83 en las Naciones Unidas, Nueva York, ante la Comisión Independiente sobre Cuestiones Humanitarias Internacionales.
El autor de Rayuela trabajó incansablemente desde su rol de intelectual por denunciar las atrocidades del régimen militar. Aprovechó cada uno de los foros que su prestigio le ofrecía para comunicar al mundo lo que estaba pasando en la Argentina.
 

... Pero las desapariciones forzadas no se limitan ni mucho menos a un mecanismo de represión dirigido a eliminar a quiene se considera enemigos. En la Argentina, para citar al país donde esta técnica de la muerte y el miedo ha rebasado todos los límites imaginables, las desapariciones no sólo han ocurrido en el nivel de los adultos sino que se han hecho extensivas a los niños, secuestrados muchas veces al mismo tiempo que sus padres o parientes cercanos, y sobre los cuales no ha vuelto a saberse nada. Niños que van desde los recién nacidos a los que ya entraban en la edad escolar. Niños cuyo secuestro nada justificaba como no fuera el sadismo de los raptores o un refinamiento casi inconcebible de su técnica de intimidación. Esos niños, ¿podían considerarse como subversivos, según calificaban los militares a los jóvenes y adultos desaparecidos? Esos niños, ¿eran enemigos de lo que ellos llaman patria, llenando de sucia saliva una palabra que tanto significa para los pueblos latinoamericanos? ¿Y qué ha ocurrido con esos niños, si no han muerto en su enorme mayoría? Si quedan sobrevivientes, ¿qué pueden saber hoy lo que fueron un día frente a los tráficos, ventas, adopciones y desplazamientos de los que han sido víctimas? Si la desaparición de un adulto siembra el espanto y el dolor en el corazón de sus prójimos y amigos, ¿qué decir de padres y abuelos que en la Argentina siguen buscando, fotografías en mano, a esos pequeños que les fueron arrancados entre golpes, balazos e insultos? Vuelvo a pensar en Dante, vuelvo a decirme que en su atroz infierno no hay ni un solo niño; pero el de los militares argentinos responsables de las desapariciones está lleno de pequeñas sombras, de siluetas cada vez más semejantes al humo y a las lágrimas."

Incluido en Argentina: años de alambradas culturales. Buenos Aires, Muchnik, 1984.

 
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