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CHE GUEVARA | DOCUMENTO | FECHA DE PUBLICACION: 09/10/2004
El Antimanual del Che (II)
 
Guevara entre Stalin y Mao. Coincidiendo con la oposición de Mao contra las políticas Kruschev, el Che califica la política kruscheviana como un “pragmatismo inconsistente”. Sin embargo, debe advertirse que en el mismo párrafo, Guevara define a la época de Stalin como… un “dogmatismo intransigente”

Por
Néstor Kohan
En esa entusiasta impugnación guevarista de la política estratégica soviética frente al imperialismo se inscribe su referencia a Stalin y Mao. Al igual que en su carta inédita a Armando Hart de 1965, en estas notas vuelve a aparecer la —problemática— mención de Stalin. Es muy probable que esto se explique —al menos, desde nuestro punto de vista— por la simpatía del Che con ciertas críticas a la URSS desarrolladas por las posiciones chinas. Era el PC chino el que por entonces exaltaba y oponía, frente a la “coexistencia pacífica” de Kruschev, al binomio Stalin-Mao. Coincidiendo con esta oposición, el Che califica la política kruscheviana como un “pragmatismo inconsistente”. Sin embargo, debe advertirse que en el mismo párrafo, Guevara define a la época de Stalin como... un “dogmatismo intransigente”.
Que la —problemática— referencia a Stalin deriva de las posiciones chinas, puede corroborarse si se comparan estas notas, que Guevara redacta en Praga a comienzos de 1966, con las notas de Mao Tse Tung de 1960. En ese año, Mao analiza críticamente el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS. Para su crítica adopta como referencia la edición soviética de 1959. En esas notas, Mao desarrolla un cuestionamiento al Manual cuyo punto de vista mantiene, en algunos segmentos, gran semejanza con la perspectiva que luego adopta el Che; mientras que, en otros casos, existe entre ambos una notable diferencia.
 Por ejemplo, el dirigente chino sostiene que “La historia de todas las revoluciones ha probado  que no era necesario tener previamente desarrolladas las fuerzas productivas en su plenitud para poder transformar las relaciones de producción envejecidas (...). Es necesario antes que nada demoler la antigua superestructura por la revolución para que las antiguas relaciones de producción puedan ser abolidas”[3]. Una y otra vez, Mao se queja de que los soviéticos no toman en cuenta la superestructura cuando analizan la transición al socialismo.
 
La crítica maoista
Previamente, en 1958, analizando uno de los últimos libros que Stalin escribiera  antes de morir —“Problemas económicos del socialismo en la URSS” (1952)—, Mao afirma lo siguiente: “Stalin sólo habla de las relaciones de producción. No habla de la superestructura ni de las relaciones entre ésta y la base económica. (...). Todo ello concierne a la superestructura, es decir a la ideología. Stalin habla únicamente de economía, no aborda la política”[4]. Igualmente, sostiene: “Stalin sólo destaca la tecnología y los cuadros técnicos. No quiere sino la técnica y los cuadros. Ignora la política y las masas”.
¿Conocía el Che estos comentarios de Mao al Manual soviético y al libro de Stalin? Cabe aclarar que estos comentarios aparecieron editados en China, por primera vez, en 1967 y en 1969 en “Mao Tse Tung Sovhsiang wansui” (“Viva el pensamiento de Mao Tse Tung]”). Obviamente, en idioma chino.  En Argentina recién se editaron —en español— en 1975. Como es bien conocido, para entonces el Che ya había sido asesinado en Bolivia. Aunque es muy probable que, aun sin haber leído estos comentarios, al haber viajado a China durante la primera mitad de la década del ’60 como representante del gobierno cubano y de Fidel Castro, Guevara haya podido conocer ese tipo de posiciones.
Los haya leído o no, a un lector mínimamente informado no puede pasársele por alto que este mismo tipo de análisis de Mao Tse Tung es el que plantea el Che cuando, en Cuba, les responde a los partidarios del “cálculo económico” y el “socialismo con mercado” que no hay que esperar a tener el mayor desarrollo de las fuerzas productivas para, recién allí, cambiar las relaciones de producción. Desde el poder revolucionario, la política y la cultura comunista que promueve la creación de un hombre nuevo se puede acelerar la transformación de las relaciones de producción, aunque la revolución cubana todavía no haya podido desarrollar una tecnología de punta y una industria pesada propia.
 
El Che discrepante
Hasta allí las notables coincidencias, en la crítica del Manual, del Che Guevara con el punto de vista de Mao Tse Tung y los dirigentes chinos. Ahora bien, el Che se diferencia y se distancia completamente del punto de vista maoísta cuando, en su análisis del libro de Stalin, Mao sostiene que: “No hace falta suprimir de golpe la circulación de mercancías, la forma mercantil ni la ley del valor, aunque ellas pertenezcan también a la burguesía (...). Hemos recurrido al intercambio de mercancías y a la ley del valor como instrumento para facilitar el desarrollo de la producción y el pasaje al comunismo”[5]. Mao continúa en el mismo sentido: “La producción mercantil no es un fenómeno aislado. Todo depende de aquello a lo que ella esté asociado: al capitalismo o al socialismo. Si está ligada al capitalismo es entonces una producción mercantil capitalista. Si está ligada al socialismo, es entonces una producción mercantil socialista”. La posición de Mao no deja lugar a dudas. Comentando el Manual soviético, el dirigente chino señala: “Es bueno considerar la ley del valor como instrumento para el trabajo de planificación. Pero no es preciso convertirla en la base principal de la planificación”[6].
Esta posición, que Mao adopta explícitamente del pensamiento económico de Stalin (para oponerlo a Kruschev), sostiene que entre la ley del valor y la planificación no existe contradicción alguna. Es más, según este punto de vista de Stalin y Mao, la planificación socialista puede convivir y hasta valerse de la ley del valor y del mercado para su cumplimiento. En el debate cubano de 1963 y 1964, semejante propuesta fue defendida por el dirigente político cubano Carlos Rafael Rodríguez y por el profesor de economía francés  y militante del PCF Charles Bettelheim. Durante esa polémica, el Che dedicó varios artículos a cuestionar ese punto de vista.
Según el Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF), defendido por el Che Guevara desde el Ministerio de Industrias, la ley del valor y la planificación socialista son dos términos contradictorios y antagónicos. Es erróneo pensar que uno se puede valer del otro o que uno se cumple a partir del otro. Guevara opinaba que en la transición al socialismo la supervivencia de la ley del valor o tendía a ser superada por la planificación socialista o... se volvía al capitalismo (como finalmente le ocurrió a la URSS). Concretamente, el Che planteaba que: “Negamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor, basado en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores [...] La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción”[7].
En una de las discusiones del Ministerio de Industrias, Guevara fue más terminante todavía. Alberto Mora —otro de los participantes de la polémica de 1963 y 1964, con posiciones diversas a las del Che— había sostenido que: “Una vez elegida la vía de la dirección centralizada de la economía, falta ver si es posible recorrerla con métodos exclusivamente administrativos, o si alguna vez será necesario recurrir a métodos indirectos, aun a la ley del valor, al problema de los precios, o a mecanismos utilizados por el capitalismo”. En total discrepancia, el Che Guevara le respondió a Mora: “No estoy de acuerdo con Alberto (Mora) sobre el problema del método indirecto. El método indirecto por excelencia es la ley del valor. Y para mí la ley del valor equivale a capitalismo”[8].
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NOTAS:
 [3] Cfr. Mao Tse Tung: “Notas de lectura sobre el Manual de Economía Política de la Unión Soviética”. En “Mao Tse Tung: Escritos inéditos”. Buenos Aires, Ediciones Mundo Nuevo, 1975.p.47.
 [4] Cfr. Mao: Obra citada, p.12.
 [5] Cfr. Mao: Obra citada, p.13.
 [6] Cfr.Mao: Obra citada, p.82.
 [7] Cfr. Che Guevara: “Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento” [febrero de 1964]. En “Che Guevara El socialismo y el hombre nuevo”. Obra citada. p.287.
 [8] Cfr. Alberto Mora y Che Guevara: “El plan y el hombre”. En “El socialismo y el hombre nuevo”. Obra citada. pp. 74 y 75. También puede encontrarse en la célebre compilación organizada por Orlando Borrego (con la colaboración de Enrique Oltusky): “El Che en la revolución cubana”.  La Habana, Ediciones del Ministerio del Azúcar, 1966. Tomo VI: (lleva por título: “Ministerio de Industrias”), p.577.
 
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