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AGRO | ARGENTINA | FECHA DE PUBLICACION: 20/12/2005
Sojización: Retorno al Modelo Agroexportador, latifundio y dependencia - PARTE I
 
"Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite. Esa es la verdad documentada, que no quiere ser sino un humilde aporte al conocimiento de hechos que interesan al porvenir de nuestra Patria y de nuestros ciudadanos. Sólo aspiro a que el lector, superando toda bandería y todo sectarismo, se aboque a la verificación de las cifras y de los hechos consignados. Que no se deje encandilar por los fuegos artificiales de los hombres magos, de esas creaciones míticas con que los imperialismos pretenden explotar la ingenuidad de los pueblos jóvenes..." Arturo Jauretche

Por
Alberto J. Lapolla
Reproducimos la Primera Parte del artículo elaborado en base a la intervenciones realizadas en el Foro Social de la Tierra y la Alimentación del Cono Sur, Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario el 12 de Octubre de 2005 y en la III Cumbre de los Pueblos de América sobre Reforma Agraria en Mar del Plata el 3 de noviembre de 2005.

1.- Agroexportador, no agroindustrial. Estamos en presencia de un retorno al modelo agroexportador tal cual hemos señalado en algunos trabajos desde el 2001. Ante una nueva variante -que podemos llamar en el marco de la globalización financiero-norteamericana- del modelo agroexportador “Argentina Granero del mundo”, más que en una instalación de un modelo agroindustrial, como suelen llamar algunos. La posibilidad de instalar un modelo agroindustrial que acompañara un verdadero desarrollo industrial como el tenido por la nación argentina entre 1943 a 1989, sería en todo caso algo positivo. Pero no es este el caso. Lo que nos ha ocurrido a los argentinos ha sido la destrucción buscada de la nación industrial, tecnológica, energética y científica construida a partir de 1943 y su reemplazo por un modelo factoría de exportación masiva de commodities o materias primas con algún grado de agregado industrial en función de abaratar fletes o por imposición de las metrópolis compradoras en cuanto al tipo de producto requerido –soja transgénica que no puede ingresar como grano sino como aceite o torta. De ser el país con mayor desarrollo industrial de América latina, con producción de barcos, locomotoras, automóviles, ferrocarriles, energía atómica, una industria militar poderosa; de ser autosuficientes en energía, alimentos, mano de obra y financiamiento, hoy hemos vuelto al Estado Factoría por decisión de la burguesía colonial nacida en la Argentina y del imperialismo anglo-norteamericano.

Hoy nuestro país exporta soja en sus distintas variantes, petróleo crudo, gas natural, electricidad, caramelos y a veces galletitas. También caños sin costura de Techint, único rubro industrial que siguió teniendo protección estatal en el desguace de la nación producido en los ‘90. Este retorno al estado colonial es acompañado por la más extendida pobreza, miseria, indigencia, injusticia social y desarticulación social que ha conocido nuestro valeroso y heroico pueblo. El pueblo heredero del que sostuvo con sus armas y vidas la libertad de América. En 1955 la Argentina poseía el segundo PBI del mundo -lo que se extendió hasta algunos momentos de los años 60- la clase trabajadora recibía entre el 54 y el 56% de la RN y nuestro país desconocía –desde 1945- el hambre, la desocupación y la injusticia social. Una profunda ola de dignidad, justicia y soberanía había construido una nueva nación. La nación industrial, tecnológica y científica que se extendió con luces y sombras desde1943-46 hasta 1989-90. Hoy la Argentina produce la mayor tasa de alimentos por habitante del mundo: más de 4500 kg / hab / año, con 75 millones de Tn de granos, más de 45 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra similar de ovinos, una mayor de porcinos y otros rubros alimentarios de importancia mundial. Sin embargo, más del 50% de su población vive en la pobreza -en realidad hoy con el nivel de pobreza en 817$ (para el INDEC, aunque es mucho mayor) esa cifra trepa a un espantoso 60%- casi 20 millones de personas; posee entre 4 a 6 millones de indigentes y una cifra similar de desocupados y subocupados. El otrora país de mayor nivel educativo y tecnológico de América Latina observa cómo sus niños deben revolver en la basura para alimentarse o se prostituyen para satisfacer a una clase alta y media alta especialmente perversas y repugnantes en la ostentación de sus lujos malhabidos. Niños que son asesinados por el gatillo fácil, los escuadrones de la muerte o las políticas de mano dura -propiciadas por la derecha norteamericana- especialmente por la llamada “Escuela de Filadelfia” orientada por George Kelling que, como en Córdoba, Mendoza, Santa Fe o en Buenos Aires, identifican pobreza con delincuencia. Para saber de qué hablamos basta recordar que el propagandista chileno de estas ideas, un tal Carlos Medina, disertó en la Córdoba de De la Sota, señalando “que los niños limpiavidrios son terroristas”(21). En plena crisis del 2001-2002 Mauricio Macri propuso “meter presos a los cartoneros porque le robaban ‘su’ basura”.(22) Basura que fue privatizada, bueno es recordarlo, por la dictadura genocida y ningún gobierno democrático hasta el presente ha vuelto a ponerla en manos del Estado.

Nuestro país conoció teorías parecidas a éstas, que permitieron realizar en el pasado los ciclos de limpieza étnica-social cometidos durante la segunda mitad del siglo XIX. Esta política fue acompañada de una brutal política de revanchismo social y de distribución regresiva del ingreso: en 1955 la clase trabajadora recibía el 54% del Ingreso nacional, en 1973 se había reducido al 38%, en 1974 había recuperado al 48%, en 2001 había caído al 18%. Desde otras proporciones esta política de revanchismo social -ideológicamente motorizada por los voceros de la burguesía terrateniente-financiera- se expresa así: el 20% de la población más rica posee el 54% de la Renta Nacional, el 20% más pobre sólo recibe el 5.2% de la RN, siendo que la transferencia de ingreso de los sectores bajos y medios -31 millones de argentinos- a la cúpula social -2.5 millones de personas- fue de 27.4 mil millones de dólares por año, es decir más de 274.000 millones de pesos-dólares entre 1990 y 2001. Es la ofrenda que la empobrecida y laboriosa población mayoritaria ofrendó al Moloc de nuestros Barones financieros parasitarios y autoritarios, el Dios Mercado. Esta transferencia que sienta las bases materiales de un nuevo modelo político-económico y social de exclusión señala descarnadamente quiénes están de un lado y quiénes del otro: 31 millones de argentinos están de un lado, 2.5 millones están del otro, en el medio quedan muy pocos(42). Esos, algo así como 7 millones de argentinos, son los que quedan dentro del modelo pergeñado pro Caballo, tal cual enunciara uno de los beneficiarios de dicha política don Vittorio Orsi, Subsecretario de Planeamiento del Ministerio de Economía en 1992 y jefe de Techint. “Este plan económico que yo comparto, es para un país de sólo 6-7 millones de habitantes. ¿Estará la clase política dispuesta a sostenerlo?”(43) Esta política aplicada con altas dosis de terror, combinando el terrorismo de Estado genocida con el terror económico de las hiperinflaciones, daría como resultado la destrucción física de tres clases sociales argentinas: la clase obrera industrial, la burguesía industrial independiente representada en el proyecto de la CGE Gelbard y Perón y la pequeña burguesía urbana y rural. El terror también allanaría el camino a la entrega del patrimonio nacional que de otra manera habría sido resistido por la mayoría de la nación.

Sin embargo, esta política de retorno al país Factoría y de desindustrialización conciente de la Nación, no cayó del cielo ni se debió a una catástrofe natural gigantesca. Siquiera a una guerra devastadora, aún cuando tuvimos la de Malvinas y la brutal derrota de los ‘70. No profundizaremos en el tema, pero sí es cierto que es a partir de los acuerdos de paz secretos con Londres iniciados en Madrid el 17 de octubre de 1989 por el gobierno de Carlos Saúl I, que la política de devastación nacional comienza a adquirir rasgos catastróficos, como muy bien lo demuestra Julio C. González en su valiente obra al respecto.(28) Esta política surgió de una decisión política del alto mando capitalista, temeroso de las fuerzas sociales que había desatado la industrialización pujante que vivió la nación entre 1943 a 1975, coincidiendo con los planes del imperialismo al respecto. Ya en 1955 el hirsuto Almirante Isaac F. Rojas fue muy claro sobre los objetivos del sector proimperialista de las FF. AA., que se hizo del poder en 1955. “Para que desaparezca el peronismo deberán desaparecer las chimeneas” (11), exclamó sin inmutarse, mostrando el plan de estos infames traidores a la Patria: devolver la Nación al estado colonial. En un trágico y terrible proceso pudieron hacerlo. Poco antes de morir su compañero de andanzas, el tristemente célebre Capitán Ingeniero Álvaro Alsogary, señaló: “he cumplido mi misión: hemos devuelto la Argentina al 3 de junio de1943”(12). Es decir, nuestro país dejó de ser Patria-nación, para volver a ser colonia. Palabras similares había expresado el genocida-general Albano Harguindeguy apenas instalada la dictadura genocida en abril de 1976. Dijo don Albano: “el objetivo del proceso de Reorganización Nacional, es devolver la Argentina al 3 de junio de1943”.(13) Es decir, destruir la industrialización, destruir físicamente a la clase trabajadora, liquidar a la burguesía nacional -vía “la plata dulce” o financierización del capital y la apertura indiscriminada de las exportaciones- liquidar la infraestructura industrial de punta –militar, aeronáutica, espacial y nuclear- y simultáneamente destruir a la pequeña burguesía urbana y rural. (Sólo entre 1990 y 2002, 7.000.000 de propiedades urbanas y rurales fueron rematadas, perdidas por sus propietarios a manos de bancos o prestamistas privados.)(28) Por extraño que parezca fue la propia burguesía industrial -en su ala multinacional- la que señaló la posibilidad de esta política. Ya en 1971 fue el presidente de la UIA Elvio Coelho, -a dos años del Cordobazo y con el Viborazo aún palpitando- quien expresó blanco sobre negro al sociólogo norteamericano James Petras, los planes que la gran burguesía aplicaría inexorablemente a partir de la dictadura genocida. “A pesar de todo, no creo que ellos (los guerrilleros. A.J.Lapolla) fueran el motivo central del golpe militar que se planeaba en la Argentina (el de 1976. AJL). Ya en 1971 me había impresionado un diálogo que mantuve, si mal no recuerdo, con Elvio Coelho, entonces Presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Yo le preguntaba porque no se lanzaban a la industrialización como en Brasil. -Porque los sindicatos son demasiado fuertes y eso nos llevaría a una guerra civil- contestó. -Pero, ¿por qué no lo intentan? -Porque podemos perder- dijo.”(14) Luego de realizada la matanza otro empresario “argentino”, Don Juan Alemann -acusado hoy de visitar la ESMA y presenciar torturas(17)- reseñó en 1980, la labor realizada por los genocidas: “Con esta política (la represión y los 30.000 desaparecidos. AJL) buscamos debilitar el enorme poder sindical que era uno de los grandes problemas del país. La Argentina tenía un poder sindical demasiado fuerte, frente al cual era imposible el florecimiento de cualquier partido político, porque todo el poder lo tenían ellos. (...) Hemos debilitado el poder sindical y ésta es la base para cualquier salida política en la Argentina”.(15) Alemann sabía lo que decía: entre el 55-58% de los detenidos-desaparecidos eran dirigentes sindicales de base. En 1975 había seis millones de obreros industriales, en 2001 sólo restaban menos de un millón. Ir a principal

*Alberto J. Lapolla es Ingeniero Agrónomo genetista e investigador de temas históricos

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NOTAS:
1.- Moreno Mariano, Plan Revolucionario de Operaciones. Editorial Plus Ultra.1993
2.- Scalabrini Ortiz Rául, Política Británica en el Río de la Plata. Plus Ultra 1973
3.- Jauretche Arturo, Escritos Inéditos. Corregidor. OC vol6. pag 169
4.- Andersen Martin, Dossier Secreto. Planeta. 2000
5.- Carta de Sarmiento a Mitre del 20 de setiembre de 1861, A.J. Pérez Amuchástegui. Crónica Histórica Argentina. Tomo 4 pag XXXIV. Codex 1969
6.- Carlos Paz: Poder, Negocios y Corrupción en la Época de Rivadavia, pag. 71. De Alejandría, 2000. De Museo .Mitre Tomo 9
7.- Hernández José. Vida del Chacho
8 Chumbita Hugo. Curso de admisión de Historia Argentina. UNLMatanza. 2004. Moreno Mariano op.cit.
9.- Argumedo Alcira. Los Silencios y las Voces en América Latina. Ediciones del Pensamiento Nacional. 1996
10 Marx Karl, Engels Friedrich. Obras Escogidas. Tomo IV. Editorial Cartago 1974
11 La Nación, Diciembre de 1955
12 Clarín, mayo de 2004
13 Clarín, abril 1976
14 En Seoane María, Todo o Nada. Planeta.1995
15 En Andersen Martin, op. cit.


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