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| OPINION | VENEZUELA
| FECHA DE PUBLICACION: 19/03/2006 |
| La Unión Nacional de Trabajadores: ¿Central Sindical o Frente Revolucionario? |
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Desde que comenzó la diatriba sobre el Congreso y las elecciones en la UNT, nuestra organización ha guardado prudentemente silencio y discreción en aras de hacer esfuerzos por lograr los consensos necesarios para garantizar un congreso fortalecido por la movilización de la clase y la posibilidad de allanar el camino para la tan ansiada unidad. |
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Por
Jacobo Torres de León* |
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Así mismo, garantizar unas elecciones que pongan de relieve la decisión de los trabajadores de dotarse de un instrumento fuerte y sólido para los combates que se avecinan en el escenario nacional, pero fundamentalmente el internacional que está plagado de las emboscadas que el imperialismo y sus lacayos nos tienden constantemente, para dar al traste con nuestra revolución.
Desde la FBT, hemos hecho el énfasis en garantizar este año 2006, como el año del Congreso que dote a la Central de rumbo cierto, de estructuras sólidas y fundamentalmente que prepare el camino para en el año 2007 hacer unas elecciones que estremezcan todos los escenarios posibles y hagan saltar las estructuras carcomidas del viejo sindicalismo y abra paso a la consolidación de nuestra central como una poderosa organización de los trabajadores al servicio del pueblo.
Por la actitud obcecada de un grupo de compañeros nos hemos visto en la necesidad de romper nuestro silencio, para salirle al paso a la falsedad, a la maniobra vil, a la argucia convertida en política. Para exponer con claridad meridiana la posición de nuestra organización de cara a las organizaciones hermanas del resto del mundo y de nuestros camaradas en los que aún persiste la confusión sobre esta situación.
Porque llegamos a la UNT
Cuando iniciamos la discusión sobre la creación de la UNT se había entendido que su fundación obedecía a una necesidad política de dotar a los trabajadores de un instrumento que, más allá de defender sus intereses y reivindicaciones, sirviera para enfrentar el vacío dejado por la casi extinta CTV. Largos fueron los debates para convencer a los dirigentes sindicales de las principales federaciones y sindicatos de la importancia de dar este trascendental paso en la construcción de una referencia clasista, democrática, soberana e independiente que definitivamente derrotara a ese carcomido sindicalismo adeco, que como siempre repetimos debía bien morir con la IV República que le dio vida.
Desde su nacimiento la FBT bregó con los mismos que hoy defienden un congreso espurio, manipulado y pobre, en nombre de unas bases que no son tales, para que se convencieran de la necesidad de construir la central que en definitiva necesita la revolución bolivariana y como contribución de los dirigentes clasistas a los trabajadores y al pueblo. En aquel entonces, defendieron la “unidad” y con la terquedad y el sectarismo que los caracteriza, llegaron a acusar a esta dirección de locos, divisionistas y por supuesto de reformistas.
Tuvo que ocurrir el golpe de estado de 2002 y el paro sabotaje de diciembre de 2002, para que la razón política se impusiera y el 5 de abril de 2003, viera la luz la UNT.
Nuevamente, esos pregoneros de lo malo pretenden con falsas expresiones revolucionarias abortar, “en nombre de las bases”, imponer un congreso que no representa el sentir de los trabajadores venezolanos y de las distintas corrientes que hicieron posible el nacimiento de la Central Sindical.
Diversos sectores sindicales del mundo, nos han manifestado su preocupación por el giro que esta tomando esta discusión, que lejos de beneficiar a los trabajadores pone en entredicho la coherencia de quienes hicieron posible la construcción de este importantísimo instrumento de la clase obrera.
¿Por que atropellar el congreso y las elecciones?
Desde el mismo año de su nacimiento, coincidimos en dar legitimidad a la UNT, necesario para fortalecerla como referencia clasista en el seno de los trabajadores y para darle al mundo una visión objetiva de lo que significaba la construcción de un tipo de sindicalismo que derrotara el burocratismo, el oportunismo y al sindicalismo amarillo que por décadas atropelló a los trabajadores y que se enriqueció en nombre de la defensa de sus intereses.
El acto inaugural de la central contó desde sus inicios con un amplio consenso de los trabajadores, quienes saludaron con muchas esperanzas y expectativas el nacimiento de la Unión Nacional de Trabajadores y con un importante aporte de las distintas corrientes sindicales que dieron un paso importante en su fundación.
Es por ello, que la diatriba ventilada hace meses por cualquier medio de comunicación, es el adelanto a las ambiciones que unos y otros tienen como colofón de imponer un criterio, unos métodos que en nada reflejan la postura “clasista, democrática y autónoma” de quienes lo pregonan.
En primer lugar, porque un congreso sin concertación, donde no exista verdadera democracia obrera y libre debates de las ideas, esta condenado al fracaso. La Fuerza Bolivariana de Trabajadores, tiene como principio, la no exclusión de ningún sector, pues como expresión proletaria de nuestra revolución recogemos de ella uno de sus principios revolucionarios esenciales: Luchar contra todo tipo de exclusión. Pues ese es nuestro principal punto de enfrentamiento con el imperialismo.
En segundo lugar, hemos repetido hasta la saciedad, que para llegar al congreso las distintas corrientes estamos obligados a ponernos de acuerdo en cosas fundamentales como la elección o designación de los delegados, las reglas de juego, es decir, estatutos y reglamento, con los cuales validaremos las decisiones del congreso. Y lo fundamental, ponernos de acuerdo en cual estructura sindical soportará la dirección sindical que salga del proceso electoral que resulte.
A las demás corrientes, a los hermanos y hermanas del mundo les preguntamos, la práctica sindical, ¿es fruto del debate y del respeto a la autonomía de las corrientes que la conforma o es una maniobra política de un sector determinado?
Dicho esto, ¿por qué abortar un proceso que necesita del concurso más amplio de los trabajadores y de sus organizaciones sindicales de base?, ¿responde eso a una verdadera concepción clasista de la central o a los intereses ocultos de quienes están haciendo del sindicalismo una trinchera para construir un partido?
La FBT, conciente de su papel en el seno de la clase, conciente de los compromisos internacionales que se han empeñado en nuestra infatigable lucha contra los sectores golpistas y verdaderamente antidemocráticos, rechaza cualquier intento de convertir a la Unión Nacional de Trabajadores en arma para la contrarrevolución o un fulano frente revolucionario, que a la larga podrá engrosar las filas de los enemigos de la revolución bolivariana.
Alertamos a nuestros camaradas de dentro y de fuera de Venezuela, que ese discurso de “rebelión de las bases” de “yo soy el clasista y revolucionario, los demás son reformistas pequeños burgueses (en el mejor de los casos) o traidores desclasados (en el peor de estos)” sólo expresa el profundo desprecio que estos sectores seudo-revolucionarios, sienten por las masas que dicen representar y por la clase que dicen defender.
Pues, los trabajadores venezolanos con el resto del pueblo y la sociedad, nos aprestamos a la batalla por los diez millones, objetivo prioritario para todas las fuerzas progresistas y revolucionarias que día a día construyen la patria bolivariana.
Rechazamos además, la manipulación, la falsedad y la hipocresía con la que pretenden ganar adeptos, y escondiendo sus intenciones con ropajes y máscaras revolucionarias buscan liquidar la central que nació para consolidar la presencia de los trabajadores en la revolución.
Así mismo, repudiamos el falaz intento de convocar el congreso de la UNT para finales de abril, toda vez que las principales fuerzas sindicales del país, como petroleros, telecomunicaciones, eléctricos, empresas básicas, transporte, salud, educación e importantes sectores de la administración pública y la construcción, no participarían en la consumación de la división de la central sindical más importante del país.
A nuestros hermanos trabajadores, centrales y sindicatos de todo el mundo, los alertamos contra este tipo de lenguajes y conductas que contradicen la práctica que desde finales del siglo XVIII, hizo posible el avance de la clase obrera en el mundo.
*Coordinador Político Internacional - Fuerza Bolivariana de los Trabajadores (FBT)
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