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ENTREVISTAS | PATRICIO ESCOBAR, PERIODISTA Y DOCUMENTALISTA | FECHA DE PUBLICACION: 03/07/2006
“La conciencia política determina de qué lado estás”
 
A cuatro años de la masacre de Avellaneda, se estrenó en Buenos Aires el documental “La crisis causó dos nuevas muertes”, realizado por Patricio Escobar, Damián Finvard y Marcel Gonnet Wainmayer, que plantea la cuestión de la objetividad del trabajador de prensa y el papel de los medios de comunicación en la sociedad.

Por
Florencia Copley
Con la sala completa, el 26 de junio se proyectó a manera de estreno el documental “La crisis causó dos nuevas muertes” en el Centro Cultural de la Cooperación de la ciudad de Buenos Aires, además de haber estado circulando por vías alternativas entre organizaciones y movimientos sociales. El film, que lleva el nombre del título de tapa de Clarín del 27 de junio de 2002 y es esencialmente crítico a los medios comerciales de comunicación -en especial al diario Clarín- refleja un contundente trabajo de producción y recapitula la represión de la masacre de Avellaneda con una mirada “subjetiva” aunque “no panfletaria”, según Patricio Escobar, uno de los documentalistas.

¿Cómo surgió la idea de este proyecto documental?

Yo estaba haciendo una investigación sobre los movimientos piqueteros y su prensa, en el MTD y el MTR, cuando una chica de prensa del MTD me comentó que los habían llamado de Clarín ese día para ver si tenían las fotos de la represión en Puente Pueyrredón. Todos sabíamos que Clarín tenía sus propios fotógrafos y entonces ahí empecé a investigar y me junté con Damián Finvard que es cineasta y con Marcel que es periodista como yo, y a partir del tema de las fotos, empezamos a ver cómo era el tema de la desinformación de esos días, del 26 y parte del 27 (de junio de 2002).

¿Cuál fue la premisa sobre la ética del trabajador de prensa desde la que partieron para elaborar el material?

En realidad el tema es el trabajo cotidiano del periodista, sobre todo en el caso de estos hechos que son fuertes. Cuál es la autocensura, la alienación del periodista, si algo de todo eso juega en terminar una noticia que no es tal o donde no se sienten dueños de los que están haciendo. Por ejemplo en el caso de Pepe, él saca las fotos, llega al diario y deja su cámara porque estaba shockeado y se va a la casa. Cada uno lo puede tomar como quiera pero es algo lógico dentro de cómo es el funcionamiento de las redacciones y también de la televisión o de las radios. Cuando tenés un jefe y cada uno va a hacer su nota y listo, nada más, hay toda una cuestión de alienación del producto también. Está el caso de Virginia Messi (periodista de Clarín) que dice: “a mi me mandan a hacer la nota, yo voy, la hago y ya está, ahora qué pasa con Clarín, cómo titulan y eso, yo no tengo nada que ver”. Me hace acordar al tema de la obediencia debida, o sea me mandan a hacer algo y yo lo hago. Bueno, eso es pasa por los estratos que hay. Es una cuestión muy diferente cuando vos vas a un medio alternativo, que son otro tipo de relaciones que se dan ahí adentro y eso se refleja también con otro tipo de notas.

¿Cómo fue el encuentro con los periodistas que entrevistaron para el documental?

Los periodistas tuvieron toda la buena onda para darnos las entrevistas. Salvo Pepe (Mateos, fotógrafo de Clarín) que no quería hablar más porque esos primeros meses se había hablado mucho, sobre todo del tema que no él había visto sus fotos. Tuvimos muchas charlas con él y finalmente accedió a darnos la entrevista y a ir a la estación (de Avellaneda) porque algunas entrevistas quisimos que se hicieran en los lugares importantes donde se tomaron las fotos, por eso a Pepe y al ruso Kowalewski (Sergio, fotógrafo independiente) los llevamos a la estación para filmarlos y entrevistarlos ahí. Incluso Julio Blank, con quien tuve una fuerte discusión durante la entrevista, tampoco tuvo ningún problema. Pero hubo una diferencia que yo noté entre los periodistas que trabajan en el día a día y los jefes. En las entrevistas con Blank y Diego Goldberg, uno es editor jefe del diario (Clarín) y otro editor general de fotografía, hubo bastante diferencia porque trataban de defender cosas que no eran ciertas y por eso se dio la discusión.

¿Cómo fue el momento de la edición del material, hubo cosas que eligieron no mostrar?

No, al contrario, pusimos todo lo que había que poner. Incluso hubo periodistas que no nos dieron entrevistas y ningún político quiso dar entrevistas. Nosotros no somos objetivos pero tratamos de que no se transforme en un documental panfletario sino que sea un material bien trabajado donde se note la producción y que no lo hicimos entre los amigos que nos dieron las entrevistas o con un movimiento solo. Tratamos de ir a todos los lugares para que todos tengan la palabra. Claro que somos subjetivos, tenemos nuestros ideales y nuestra forma de ver las cosas, justamente la crítica del documental es esa: la objetividad del periodismo, se dicen objetivos o independientes cuando no lo son. Y la edición se dio bajo tres patas: la represión, la cuestión política y la cuestión mediática. Esas son las tres patas que se conjugan para que pase lo que pasó. Si una de esas tres patas falla, falla todo. En este caso pasó con las fotos. Pero ojo, apareció en las imágenes por una cuestión de la gente. Hubo una movilización muy grande esa noche y al otro día. El pueblo estaba muy movilizado. Lo que me decía Kowalewski es: “si las fotos mías salen en el (año) 82, 83, no se si hubiese pasado lo que pasó ahora, por más que las hubiesen publicado”. Es más, Pepe Mateos en un momento dice que con inclusive con las fotos creía que no iba a pasar nada. Eso te da la pauta de cómo uno va midiendo lo que tiene en la mano.

¿Qué repercusión esperan en los movimientos y en los trabajadores de prensa o estudiantes de periodismo que vean este documental?

Ojalá tenga una repercusión buena en el sentido de que sirva para hacer otro periodismo. Yo estoy convencido de que hay otro periodismo, desde la organización misma hasta otra forma de escribir y también en el contenido. Sería bueno que se fortalezca otro tipo de periodismo que no sea el de los medios grandes que manejan la agenda, que tienen un tipo de relaciones de poder con el gobierno, que están muy insertos en el sistema, aunque algunos medios digan que son progresistas. La pauta está cuando por ejemplo en el 2002 las instituciones estaban bastante debilitadas, los medios lo que hicieron fue sostener todas las instituciones porque ellos mismos son una institución, entonces si caían las instituciones se caían ellos. Hay otro tipo de lugares donde se puede hacer periodismo. Esto no quiere decir que los estudiantes de periodismo que vean esto no vayan a trabajar a los grandes medios, no, que vayan pero también sean militantes, no militantes en el sentido de que tengan que estar en un partido sino que tengan conciencia política que es determinante al momento de sentarse a escribir una nota. O sea de qué lado estás.
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